Hoy ha empezado la travesía con un recorido por New Hampshire y un poquito de Maine. La primera parada ha sido Portsmouth, un bonito pueblo marinero con casas de madera (algunas de ellas del S XVIII) pintadas de colores llamativos y un puerto bastante activo.
Después de Portsmouth, tocaba darse una vuelta por York (Maine): otro pueblo marinero, con el añadido de tener uno de los faros típicos de Nueva Inglaterra... y de los más fotgénicos (aunque con la niebla que se nos ha levantado, nos ha salido un poco espectral). Ah! y nos cayó la primera multa (en sólo 4 horas desde que alquilamos el coche). La cosa es que aparcamos en un sitio que decía Permited Parking Only (del orden no estoy muy seguro), que tradujimos que estaba permitido aparcar; cuando lo que, al parecer, quería decir es que sólo podían aparcar los que lo tuvieran permitido. Bien: la elocuencia de Ofelia y el buen corazón de la empleada de la comisaría nos han liberado de este oprobio (50$ costaba la broma)
La segunda parte de la etapa ha sido un recorrido por el interior de New Hampshire: 100 km seguidos (por lo menos) de bosque y con lagos que aparecían cada dos por tres (le llaman la región de los lagos). El lago más grande es el de Winnipesaukee (el de la foto) y es francamente impresionante. Por lo demás, aparte del chaparrón que nos ha caído en el camino, hemos acabado en Hanover, un campus universitario (el Dartmouth College, muy elitista... y algo se nota en el ambiente) que tiene una ciudad adosada, para recuperarnos en un encantador Bed and Breakfast (típica casa de Nueva Inglaterra), con otro chaparrón en el exterior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario