Bien. Hecha esta aclaración que creía importante, el día de hoy ha estado dedicado a un relajado tour, bajo un sol implacable, por el nordeste del parque. Es la que llaman región Roosevelt y es la más silvestre de esta enormidad de sitio. El paisaje es fundamentalmente montañoso (hay unos cuantos picos de más de 3.000 metros), con praderas amplias y ríos bravos (por los indicios, debe ser un paraíso de los pescadores: se les ve por todos lados). También aquí es donde está el árbol petrificado (por ahí nos habían dicho que era un bosque, pero parece que los cazadores de souvenirs lo esquilmaron). Se trata de un tronco bastante imponente que, debido a la lluvia de cenizas de una erupción volcánica del eoceno, quedó convertido en una especie de momia pétrea. En cuanto a la fauna, sigue el predominio de bisontes (muchos), renos (o ciervos) y unos simpáticos roedores parecidos a los perritos de la pradera. De osos y alces, ni rastro.
Otra cosa interesante que hemos visto, ésta en la zona norte del parque, son los Hot Springs, unos manantiales de aguas muy calientes y sulfurosas (se reconoce por su olor a... eso) que caen por terrazas de un color blanco muy llamativo y que dejan a su paso unos regueros amarillo verdosos. Aquí proliferan bacterias termófilas y parece ser que son objeto de estudio de la vida en condiciones extremas para analizar, entre otras cosas, la posibilidad de vida en otros planetas (lo cierto es que más de una vez parece sentirse uno en otro planeta al ver lo que hay por aquí... y básicamente me refiero a los fenónenos geológicos).
Ah!, y en referencia al sol, hay que tener en cuenta que el parque está entre 2.000 y 2.600 metros de altitud, con lo que el astro rey pega fuerte. Así, estamos consiguiendo unos bronceados-camiseta muy interesantes (muy especialmente el del conductor, con una asimetría en la coloración entre las extremidades superiores realmente lograda).
Otra cosa que nos ha llamado la atención es la súbita proliferación de turistas japoneses: no nos los habíamos encontrado hasta llegar a Yellowstone (y se ven muchos por aquí). Ahora que, pensándolo bien, parece bastante consistente con sus hábitos viajeros por Occidente: todos juntos al "must" de cada sitio, sacar muchas fotos y, después, salir volando hacia otro lado (¿se habrán enterado de algo?).
Y para reponerse de tanta experiencia geotérmica y tanto picnic junto a arroyos trucheros (llevamos tres días seguidos), esta noche nos toca un auténtico festín en Yellowstone Mine (el restaurante de la lado del hotel) con su delicioso "Mouth-Watering-Montana-Beef-Steak-Sirloine" hecho al punto exacto y maridado a la perfección con una Black Foot Montana Beer.
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