Después de una noche en el idílico hotel balneaio Riverside Inn de Cambridge Springs (Pennsylvania), inaugurado en 1888... y sin demasiados camios desde entonces, hemos empezado nuestra peregrnación hacia la Casa de la Cascada, de Lloyd Wright, cerca de Pittsburgh. La primera parte del recorrido ha sido encantadora: paisaje suavemente ondulado, granjas, bosques, prados, casitas preciosas; para seguir por un trecho bastante aburrido.
La visita a la casa ha sido toda una experiencia. ¡Es increíble! Un edificio totalmente integrado en un entorno de ensueño (un bosque fondoso y el riachuelo que pasa por debajo de la casa); construido - entre 1936 y 1939 - con piedra de allí mismo, hormigón, acero y cristal. Se conserva el interior diseñado por el arquitecto, lleno de soluciones geniales (rocas del terreno incorporadas a la propia decoración interior, ventanas sin marcos, todo el mobiliario a medida, alternancia entre espacios estrechos y muy amplios para dar sensación de liberación cuando pasas de uno a otro,...). Y, sobre todo, que mire desde donde se mire, su integración en el paisaje es perfecta y el efecto, bellísimo. Inolvidable.
Y, después, cambio de planes: en vez de la idea inicial de ir a Cleveland, fin de etapa en un motel del barrio alemán de Columbus (Ohio). El viaje ha sido un poco pesado (hemos encontrado un atasco fenomenal), pero el paisaje de Ohio me ha parecido precioso... y el motel, auténtico .
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