26 agosto 2009

Atravesando Wyoming

Después de una noche escasamente reparadora en un motel del que no vamos a dar detalles, emprendemos la etapa más larga del viaje: más de 1.000 kilómetros de una tacada. Para animarnos, al poco de salir nos encontramos en Deadwood (South Dakota) con una gran fiesta anual de aficionados a los coches clásicos (parece que se llegan a juntar unas 500.000 personas), que, cómo no, hacen desfilar sus coches ante el entusiasmo de la multitud. ¡Este país es genial!.Seguimos ruta hacia la Devil’s Tower (ya en Wyoming). Es una formación geológica muy curiosa. Según parece, es fruto de una erupción de magma por una especie de chimenea subterránea que se solidificó y al ser más dura que la tierra que la rodeaba, con el tiempo fue emergiendo (es decir, la erosión hizo que se hundiera el suelo a su alrededor). El resultado es muy llamativo. Era una montaña sagrada de los indios (tenían al respecto una bonita leyenda con oso gigante y niñas desvalidas) y la utilizó Spielberg como punto de contacto con los marcianos en “Encuentros en la 3ª Fase”. El recorrido por el centro de Wyoming es duro (una pradera árida y lisa, sin casas ni árboles, sólo aparece alguna vaca de vez en cuando), pero cambia radicalmente cuando llegas a Buffalo (por cierto, el sitio que comimos nos atendió una señora casada con un navarro de Navarra). A partir de aquí, en vez de la ruta recomendada por Google Maps, te diriges a las montañas Bighorn siguiendo la ruta US 16, las atraviesas, después otro tramo de pradera, Cody (la ciudad Bufallo Hill y capital mundial del Rodeo: sin comentarios) y entrada en Yellowstone. Esta es una de las mejores carreteras por las que he hemos conducido: poco tráfico (puedes llegar a pasar 50 kilómetros sin ver un solo coche), un paisaje anonadante que va cambiando constantemente (pinares, montañas, gargantas, ríos, praderas), carretera ancha, bien asfaltada y con un trazado perfecto. Si se disfruta con la tartana que llevamos, con un coche de verdad debe ser…
Acabamos el día cruzando Yellowstone (ya noche cerrada, por tramos de pista sin asfaltar) hasta nuestro punto de deseadísimo reposo en Grand Teton en medio del frío, la lluvia, la oscuridad y los osos al acecho.

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